Monday, July 30, 2007
El mejor dopaje

¿Cómo le hace un país socialista para demostrar al mundo la superioridad de su sistema colectivo? Cuando lo demás falla, siempre queda: brillar en los deportes. Así era por lo menos en tiempos de los dos bloques y algunos países no se andaban con chiquitas en lo que se refiere a presionar a los atletas para que dieran el máximo rendimiento. Estos días que tanto se habla del dopaje se cumplen 50 años de un centro ultra secreto de entrenamiento, Kienbaum, que pertenecía a Alemania Oriental. Resulta que uno visita el lugar y es como viajar en el tiempo a los años setenta y al comunismo alemán. Ahí están todavía los aparatos de gimnasia, las bandas corredoras, los kayaks fijos al suelo... (y por lo visto los discos de Pink Floyd y los tapices de diseños naranjita con café) como si en cualquier momento fuera a continuar el entrenamiento "a presión", literalmente. Y es que este lugar es una "cámara" de entrenamiento: no tiene ventanas, sólo dos puertas: una es la salida de emergencia y la otra se controla con una válvula...
Por lo visto ya habían intentado el dopaje pero se había vuelto ilegal y empezaban los controles. Y esto es lo que inventaron los de la DDR, proyecto ultra secreto: si no te puedes dar el lujo de mandar a todos tus deportistas a entrenar a México, o a otros lugares de mucha altitud, basta con que consigas disminuir
la presión atmosférica para reproducir las condiciones que hacen que la sangre "se espese" y se produzcan más glóbulos rojos para proveer de mayor cantidad de oxígeno al cuerpo (Tere, corrígeme si me equivoco). Entonces estos tíos iban bajando la presión y podían mandar su cámara de entrenamiento a la altitud que quisieran, hasta 4000 metros. Los atletas iban por unas horas o llegaban a quedarse dos semanas ahí dentro antes de las competencias, para aumentar su rendimiento. Y como no querían compartir su invento con nadie, sólo podían entrenar ahí bajo si firmaban guardar el secreto.
Tiene algo de ciencia ficción, algo de alemanada, algo terrorífico (ahí encerrado a costa de lo que sea con tal de ganar)... pero igual sigue siendo mejor que inyectarse porquerías...
Por lo visto ya habían intentado el dopaje pero se había vuelto ilegal y empezaban los controles. Y esto es lo que inventaron los de la DDR, proyecto ultra secreto: si no te puedes dar el lujo de mandar a todos tus deportistas a entrenar a México, o a otros lugares de mucha altitud, basta con que consigas disminuir
la presión atmosférica para reproducir las condiciones que hacen que la sangre "se espese" y se produzcan más glóbulos rojos para proveer de mayor cantidad de oxígeno al cuerpo (Tere, corrígeme si me equivoco). Entonces estos tíos iban bajando la presión y podían mandar su cámara de entrenamiento a la altitud que quisieran, hasta 4000 metros. Los atletas iban por unas horas o llegaban a quedarse dos semanas ahí dentro antes de las competencias, para aumentar su rendimiento. Y como no querían compartir su invento con nadie, sólo podían entrenar ahí bajo si firmaban guardar el secreto.Tiene algo de ciencia ficción, algo de alemanada, algo terrorífico (ahí encerrado a costa de lo que sea con tal de ganar)... pero igual sigue siendo mejor que inyectarse porquerías...
Thursday, July 26, 2007
Sobre la música culta
Primero, vean el video:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=416822&idseccio_PK=1028
Es una historia conmovedora, y está llevando a mucha gente que nunca había oído un aria a interesarse por la ópera.
Pero ha desatado una controversia interesante respecto de la música y del arte en general. Por ejemplo:
http://vipglamour.net/2007/06/11/paul-potts-future-celebrity-opera-star-found-in-britains-got-talent-tv-show/#comments
¿Qué es lo esencial? Transmitir emociones, llegar al público, el disfrute, en gustos se rompen géneros, o el comprender, la educación necesaria para apreciar, los grados de perfección... ¿y a quién le corresponde juzgarlo? ¿Es mejor Harry Potter que Hamlet porque tiene más lectores? ¿Sólo el paso del tiempo puede garantizar la calidad de una obra? ¿Es arte si hay que estudiar años para entenderlo pero no le gusta a nadie inmediatamente?
http://www.nytimes.com/2007/06/24/weekinreview/24wakin.html?ex=1340337600&en=9811638384fde9e2&ei=5124&partner=permalink&exprod=permalink
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=416822&idseccio_PK=1028
Es una historia conmovedora, y está llevando a mucha gente que nunca había oído un aria a interesarse por la ópera.
Pero ha desatado una controversia interesante respecto de la música y del arte en general. Por ejemplo:
http://vipglamour.net/2007/06/11/paul-potts-future-celebrity-opera-star-found-in-britains-got-talent-tv-show/#comments
¿Qué es lo esencial? Transmitir emociones, llegar al público, el disfrute, en gustos se rompen géneros, o el comprender, la educación necesaria para apreciar, los grados de perfección... ¿y a quién le corresponde juzgarlo? ¿Es mejor Harry Potter que Hamlet porque tiene más lectores? ¿Sólo el paso del tiempo puede garantizar la calidad de una obra? ¿Es arte si hay que estudiar años para entenderlo pero no le gusta a nadie inmediatamente?
http://www.nytimes.com/2007/06/24/weekinreview/24wakin.html?ex=1340337600&en=9811638384fde9e2&ei=5124&partner=permalink&exprod=permalink
Tuesday, July 17, 2007
Como de película inverosímil
Estos días está por aquí en Alemania la exposición documenta de arte contemporáneo que se hace cada 5 años. Por primera vez asiste un chef, quién podría ser sino Ferrán Adriá, el cocinero experimental estrella de Cataluña que tiene un restaurante en la Costa Brava al que hay que reservar como con ¿dos, tres? años de anticipación. Pues resulta que lo invitan a la documenta, porque su cocina es como un arte, siempre buscando nuevas texturas y combinaciones insólitas. Ahora viene lo increíble: en vez de poner su changarrito en uno de los
pabellones de documenta, decidió que él sólo puede producir su arte en su taller propio y la degustación adecuada tiene que ser en la terraza de El Bulli, con vista al mar, etc. Entonces, una vez al día de repente se acercan los directores de la documenta a un visitante y le dicen que está de suerte, no porque sea el cliente número 100,000, pero le toca "degustar". Entonces con un acompañante de su elección vuela a la Cala Montjoi a sentarse con los demás 48 comensales y probar 38 "platos" (algunos del tamaño de una nuez). Han tenido la suerte de visitar el "pabellón G" de documenta XII. Después de la cena vuelven a Kassel.